Hola y buenos días (sí, porque noche nunca lo diremos, aquí no sale la luna ni a ostias)
Empezamos aquí a explicaros el rollo de nuestras vacaciones, y lo haremos de memoria.
El inicio, como las subidas de las montanyas, o sea, penosa subida (al avión). Nos atrasaron el vuelo hasta una hora y media. Yo ( José Luis), que casualmente llevaba la esterilla autohinchable, la extendí en el hall de espera del aeropuerto y eché una cabezadita. Los muy tacanyos de Icelandexpress no nos dieron ni un agua (bueno, nos la dieron, pero tuvimos que pagarla, más de 2 euros, jaaaaaaaaaaaa). Llegamos a Reykjavik a las 4 de la manyana (que suerte, pues 20 minutos después salía el primer autocar que nos llevaba a la capital). Empezaba la sangría de gasto, que todavía no hemos sido capaces de detener. Really really, este país es caro (o expensive, según se mire).
Llegamos pasadas las 5 de la manyana al albergue. Ah, en el momento de entrar al mateix, leches, me doy cuenta que la mochila tiene una de las asideras rota de cuajo. O sea, mi mochila quedaba inservible antes de empezar las vacaciones. Mi hermana y yo nos acordamos de la madre, del padre y del hijo, si los tenía del conductor del autocar que nos había dejado en el albergue. Pero luego de aplicar la lógica, pensamos que (lógicamente) había sido cosa de la gentuza del aeropuerto. Bueno, nos vamos a dormir una hora y cuando nos levantamos pedimos help help en recepción del albergue. Aquí son guapos-as y además amablos-as. Nos llaman al aeropuerto, nos hacen la reclamación y nos regalan dos piruletas y una entrada para el concierto póstumo de los Pecos, que casualmente se celebraba en el cementerio de antiguas figuras del cante hispano.
Asín, el primer día (sábado) por la tarde, nos vamos a hacer un tomb por la ilustre y gloriosa capital islandesa. Aquí hay poca gente, pocos coches y poco sol. Es una ciudad tranquila y aparentemente segura (aquí no hacen falta ladrones, en todos los comercios te sacan la trapera). Conocimos a una simpática alemana que hace la tira de viajes por el mundo y que de vez en cuando se pone de mala gaita. Yo, inocentemente le cogí sin querer parte de sus alimentos, que guardaba en su cesta personal (en los albergues pones tus cosas en una cesta y lo indicas con un nombre. Pero lo dejas en la estantería a la vista de todo el que pasa por la cocina. Mi hermana recibió la bronca del siglo por mi "fechoría", pero luego nos perdonó la vida y nos hicimos amiguetes. Coincidimos luego en unas piscinas de agua caliente sitas cerca del albergue y todos tan contentos. Nos explicó sus cerca de 200.000 viajes que llevaba ya (encima hablaba espanyol) y tuvo un mano a mano con mi hermana (sí, dos cotorras juntas hacen más fuerza que una, así que me dediqué a lo que se me da mejor, oséase el ligoteo con las lindas islandesas, con mi característico y depurado idioma shakesperiano.
AHORA SIGUE LA SISTER. (adiós a todos mis fans, os quiero, escribidme y adoradme)
SEGUNDA PARTE: Reykjavik de día y Reykjavik de dia también
Hemos pasado 3 días en una ciudad muy agradable, de casitas bajas con tejados de hojalata de colores que le imprime un aspectos informal. Los Islandeses parecen personas muy tranquilas y confiadas, tanto que se atreven a dejar el coche aparcado con la llave en el contacto y un número importante de bicicletas aparcadas con endebles candados. Un país muy confiado según nos dijeron y hemos podido comprobar.
Reykjavik tienes una iglesia que ofrece unas fantásticas vistas de la ciudad, con un variado colorido de tejados y un fondo de mar que no se acaba. Casi todos hablan inglés, ninyos, personas que trabajan en todo tipo de comercios, cualquier transeúnte a quien le preguntes... todos utilizan un inglés que en Espanya muchos envidiarian. Los ninyos hablan contingo espontáneamente y son muy educados.
Además de realizar las típicas actividades de turistas: visitar el Museo Nacional de Islandia (un lugar impresionante, tanto por el contenido como por la estética de edificio); el ayuntamiento (donde hemos contemplado una maqueta gigante del país), la Isla de Vaðir (dónde probablemente sólo había un docena de turistas el día que la visitamos), la Iglesia con sus sorprendentes vistas...Hemos intentado sumergirnos en la vida cotidiana de los islandeses de la manera que ellos mismos lo hacen: yendo a una piscina termal, lugares dónde no sólo se relajan y se mantienen en forma, sino también se socializan. Nosotros nos hemos socializado entre nosotros, mi hermano y yo, yo y la alemana que conocimos en el albergue... etc.
El tiempo no nos ha acompanyado, pero se agradece la temperatura más baja que en Espanya que era insoportable. Los próximos días nos espera un trekking por la zona del famoso volcán, esperemos sobrevivir para poder contarlo. Hasta pronto.
Empezamos aquí a explicaros el rollo de nuestras vacaciones, y lo haremos de memoria.
El inicio, como las subidas de las montanyas, o sea, penosa subida (al avión). Nos atrasaron el vuelo hasta una hora y media. Yo ( José Luis), que casualmente llevaba la esterilla autohinchable, la extendí en el hall de espera del aeropuerto y eché una cabezadita. Los muy tacanyos de Icelandexpress no nos dieron ni un agua (bueno, nos la dieron, pero tuvimos que pagarla, más de 2 euros, jaaaaaaaaaaaa). Llegamos a Reykjavik a las 4 de la manyana (que suerte, pues 20 minutos después salía el primer autocar que nos llevaba a la capital). Empezaba la sangría de gasto, que todavía no hemos sido capaces de detener. Really really, este país es caro (o expensive, según se mire).
Llegamos pasadas las 5 de la manyana al albergue. Ah, en el momento de entrar al mateix, leches, me doy cuenta que la mochila tiene una de las asideras rota de cuajo. O sea, mi mochila quedaba inservible antes de empezar las vacaciones. Mi hermana y yo nos acordamos de la madre, del padre y del hijo, si los tenía del conductor del autocar que nos había dejado en el albergue. Pero luego de aplicar la lógica, pensamos que (lógicamente) había sido cosa de la gentuza del aeropuerto. Bueno, nos vamos a dormir una hora y cuando nos levantamos pedimos help help en recepción del albergue. Aquí son guapos-as y además amablos-as. Nos llaman al aeropuerto, nos hacen la reclamación y nos regalan dos piruletas y una entrada para el concierto póstumo de los Pecos, que casualmente se celebraba en el cementerio de antiguas figuras del cante hispano.
Asín, el primer día (sábado) por la tarde, nos vamos a hacer un tomb por la ilustre y gloriosa capital islandesa. Aquí hay poca gente, pocos coches y poco sol. Es una ciudad tranquila y aparentemente segura (aquí no hacen falta ladrones, en todos los comercios te sacan la trapera). Conocimos a una simpática alemana que hace la tira de viajes por el mundo y que de vez en cuando se pone de mala gaita. Yo, inocentemente le cogí sin querer parte de sus alimentos, que guardaba en su cesta personal (en los albergues pones tus cosas en una cesta y lo indicas con un nombre. Pero lo dejas en la estantería a la vista de todo el que pasa por la cocina. Mi hermana recibió la bronca del siglo por mi "fechoría", pero luego nos perdonó la vida y nos hicimos amiguetes. Coincidimos luego en unas piscinas de agua caliente sitas cerca del albergue y todos tan contentos. Nos explicó sus cerca de 200.000 viajes que llevaba ya (encima hablaba espanyol) y tuvo un mano a mano con mi hermana (sí, dos cotorras juntas hacen más fuerza que una, así que me dediqué a lo que se me da mejor, oséase el ligoteo con las lindas islandesas, con mi característico y depurado idioma shakesperiano.
AHORA SIGUE LA SISTER. (adiós a todos mis fans, os quiero, escribidme y adoradme)
SEGUNDA PARTE: Reykjavik de día y Reykjavik de dia también
Hemos pasado 3 días en una ciudad muy agradable, de casitas bajas con tejados de hojalata de colores que le imprime un aspectos informal. Los Islandeses parecen personas muy tranquilas y confiadas, tanto que se atreven a dejar el coche aparcado con la llave en el contacto y un número importante de bicicletas aparcadas con endebles candados. Un país muy confiado según nos dijeron y hemos podido comprobar.
Reykjavik tienes una iglesia que ofrece unas fantásticas vistas de la ciudad, con un variado colorido de tejados y un fondo de mar que no se acaba. Casi todos hablan inglés, ninyos, personas que trabajan en todo tipo de comercios, cualquier transeúnte a quien le preguntes... todos utilizan un inglés que en Espanya muchos envidiarian. Los ninyos hablan contingo espontáneamente y son muy educados.
Además de realizar las típicas actividades de turistas: visitar el Museo Nacional de Islandia (un lugar impresionante, tanto por el contenido como por la estética de edificio); el ayuntamiento (donde hemos contemplado una maqueta gigante del país), la Isla de Vaðir (dónde probablemente sólo había un docena de turistas el día que la visitamos), la Iglesia con sus sorprendentes vistas...Hemos intentado sumergirnos en la vida cotidiana de los islandeses de la manera que ellos mismos lo hacen: yendo a una piscina termal, lugares dónde no sólo se relajan y se mantienen en forma, sino también se socializan. Nosotros nos hemos socializado entre nosotros, mi hermano y yo, yo y la alemana que conocimos en el albergue... etc.
El tiempo no nos ha acompanyado, pero se agradece la temperatura más baja que en Espanya que era insoportable. Los próximos días nos espera un trekking por la zona del famoso volcán, esperemos sobrevivir para poder contarlo. Hasta pronto.
Ei! Valeros!!!
ResponderEliminarQué viajes os pegais, mecachis!
Ojito con la pasta que este mes ya somos un poco más pobres.
Ahí no hay osos, no? Es que lo del oso de las montañas del año pasado me marcó.
Pues nada chicos, a disfrutar mucho y cuidado con las alemanas 'Willy Fogg'!
BESOS!
José te echamos de menos al Consulado :) Pasatelo bien!!! Un saludo,
ResponderEliminarSilvia, Chiara y Francesco